Campana. Álvaro Burgos Palacios, Julio 05 de 2005
Salir a correr
Y bueno. La ciudad salió a correr. Eso quiere decir que hay una sacudida espiritual. Que el acto de hacer deporte ya no es privilegio de algunos loquitos, sino que es asumido masivamente, por cuarto año consecutivo, como un proyecto de ciudad, un acto de afirmación y de libertad.
Desde los griegos, correr significa ese acto admirable para probarse a sí mimos, para compartir al lado de otros y para comunicar. Tres hechos que la sociedad contemporánea nos niega cada vez más. Ya no somos aquellos seres unos y únicos, capaces de cualquier heroísmo o alguna miseria, sino seres cada vez menos identificables y humanos. “Carne de cárcel o de hospital”, como escribió Rafael Burgos. Y compartir sí que se hace más difícil cada día. Estamos cada vez más solos en nuestros palacios de cristal y estiramos las manos con ansiedad imaginando que nuestras yemas serán rozadas por otra mano humana. Y comunicar es casi imposible en un mundo mediático, gobernado por estereotipos donde todo lo bueno y lo malo sale de una caja de luces de colores.
Por eso me gusta la Media Maratón de Cali. Porque es un proyecto de ciudad, acogido masivamente por la ciudad y hecho verdad verdadera para 18.130 atletas este año. Y me alegra mucho que haya ganado una mujer, ante corredores de Etiopía, Rusia, Brasil, Australia, es decir, ante los monstruos del atletismo mundial. Y que esa mujer sea vallecaucana, de esa tierra bravía de Sevilla, donde hay ‘yipetos’ y está el Grupo Bandola, mucha poesía y una fiesta que no termina nunca.
Y me alegra que en la zona académica, la Media Maratón haya permitido el encuentro de gente que sabe de deporte a la luz médica. Con resultados que son de alto interés para quienes desean explicarse cómo el acto de moverse es capaz de dar vida. O de prolongarla. Nada menos.
Felicitaciones a Silvio López, director, a Isabella Prieto, divulgadora, a Mauricio Rivas, encargado de lo científico y a todos cuantos hacen posible este acto de vida.
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Presentó la semana pasada su segundo libro de columnas, editado por la Universidad del Valle, Óscar López Pulecio. El titulo, ‘Palabras necias’, contiene una forma de paradoja similar a la de su primer volumen ‘Trazos sobre el agua’.
El autor ha querido rescatar muchas de esas notas, destinadas a la frágil vida de un diario donde puede vivir unas horas para los lectores, y trasladarlas a una forma de vida algo más extensa en las páginas de un libro. López posee, sin duda, cualidades de prosista. Él mismo lo autoadvierte al hablar de “cierta musicalidad” . Pienso que es algo más. Se trata de alguien que transmite un mundo, que recrea una estética, que otorga valores y que ofrece una interpretación coherente desde su universo. No importa que pasen por allí las cornisas de un palacio medieval en Salamanca o los adornos de una película sobre Vermeer o los techos de un templo bizantino, lo importante es que Óscar López está ahí y nos lo quiere regalar con sus elaboradas palabras.
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