Telestar. Clara Zawadski, Julio 04 de 2002
Gente que sirve a su ciudad
Desde la antigüedad los eventos deportivos han sido motor esencial para que los conglomerados mejoren su rumbo. Las Olimpiadas que cada país busca con ahínco definen metas ciertas, incentivan el deporte, mejoran el aspecto de las ciudades en donde tienen lugar y crean el ambiente propicio para que todo progrese. Además, ponen a funcionar la economía a niveles galopantes, como sucedió en Cali durante los Juegos Panamericanos, instancia que nos impartió dinamismo y que no se ha vuelto a repetir. Desde entonces, no hemos recibido un empujón de esa categoría.
El próximo domingo siete, la Media Maratón Internacional de Cali se propone recordarles a los caleños que su capital vallecaucana existe y que requiere la atención y el interés de sus habitantes para retomar caminos que la saquen del descrédito y desorden en que se encuentra. Participar en la Maratón es, ante todo, ser buen caleño, pero también significa que aún se nota un interés marcado por una ciudad que podría ser linda y amable y que ha caído en el más deplorable de los descuidos. Saqueada, mal manejada y lanzada a la deriva, la pobre Cali a duras penas sobrevive.
Escuchemos, entonces, el llamado de esta Fiesta del atletismo, como anuncio de que llegarán tiempos mejores. Tomar conciencia de la colectividad y desechar los malos hábitos que llevan al excluyente individualismo, es el comienzo para despertarnos. Es una convocatoria que nos debe entusiasmar.
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